ANIMALES

Japón pasa de las criticas a ordenar la caza de delfines en Taiji

Las denuncias por parte de los conservacionistas no tienen mucho peso para los organismos de control ni los pescadores, quienes no acatan las normas de preservación y siguen capturando animales para alimentación y parques recreativos.

La actividad de la caza de delfines es una de las tradiciones más arraigadas en esta zona de Taiji (Japón) cerca de las costas del distrito de Higashimuro. La mayor temporada de caza es entre los meses de abril a septiembre.

La estrategia usada por los pescadores es la de asustar a los animales y llevarlos a pequeñas bahías donde son sacrificados de manera masiva, en algunos casos dejando algunos especímenes para venderlos a zoológicos o parque recreativos.

Esta practica ha sido denunciada por numerosas organizaciones defensoras de animales, quienes no están de acuerdo con la caza de estos animales, como por ejemplo se puede ver en el documental The Cove (2009, dirigida por Louie Psihoyos).

A pesar de las denuncias y la supuesta infracción de la ley japonesa de protección animal no se ha podido hacer absolutamente nada para detener la temporada de caza que inició el 1 de septiembre.

Recientemente la organización conservacionista Ric O’Barry’s Dolphin Project, fundada por uno de los protagonistas de The Cove y una de las más activas en la denuncia de la caza de delfines en Taiji, ha logrado seguir por varios días a diferentes embarcaciones pesqueras japonesas, documentando que el 2 de septiembre, “en el segundo día de la temporada de caza de delfines en Taiji, los cazadores lograron localizar una manada de delfines”.

“Doce barcos salieron del puerto a las 5:15 a.m. en busca de grupos de delfines desprevenidos. El equipo de Monitores Cove del Ric O’Barry’s Dolphin Project documentó su partida, como lo haremos durante toda la temporada de caza de seis meses”, indica esta organización en su página en internet.

“Justo antes de las 10:00 a.m., nuestro equipo detectó los signos reveladores de un avistamiento, mientras el humo negro salpicaba el horizonte. Si bien aún no se podían ver delfines, sabíamos lo que estaba sucediendo: los delfines migratorios que se acercan a la costa de Taiji en busca de comida huían ahora para salvar sus vidas, intentando escapar del sonido ensordecedor de los barcos mientras sus motores se acercaban”, relata la entidad creada por Ric O’Barry.

“A las 10:30 a.m., varios ejemplares exhaustos fueron conducidos a una ensenada, dondes las redes estaban preparadas para evitar su escape, su destino estaba sellado”, indican los conservacionistas que han podido filmar sólo en parte esta acción, debido a las medidas de vigilancia impuestas por las autoridades en apoyo de las actividad de los pescadores.

“Identificamos la pequeña manada como los delfines de Risso (calderón gris o delfín gris, Grampus griseus). Probablemente era una sola familia. Los sonidos de su lucha se podían escuchar en toda la ensenada. Sus cuerpos fueron arrastrados a los barcos de carga que los esperaban y luego llevados a una planta de procesado para alimentación humana, una práctica que conlleva graves riesgos para la salud de quienes los consumen”, afirman los responsables del Ric O’Barry’s Dolphin Project. Ric O’Barry’s Dolphin Project.

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