ANIMALES

Uno de los pesticidas mas usados en la agricultura esta exterminando a los pájaros cantores

Un estudio reciente cambia totalmente el concepto que se tenía sobre los neonicotinoides, un insecticida que se pensaba que sólo afectaba a las abejas pero también causa graves daños en aves.

Tan solo en América del Norte, el 74% de las poblaciones de aves migratorias sobreviven gracias a las plantaciones agrícolas, pero en los últimos años se ha notado una gran disminución de su población, se cree que es principalmente por el uso del químico conocido como imidacloprid, el cual es empleado en lo campos de arroz, maíz, colza, girasol, soja, frutas, verduras e incluso en los de plantas ornamentales, para el control de plagas y tratamiento de semillas.

Este agroquímico está en el mercado desde los años 90, aproximadamente se usan unas 20 mil toneladas de sustancia activa al año, su dispersión tiene múltiples formas, algunos la pulverizan en las hojas o la inyectan en los troncos de los arboles. El 60% de sus usos termina en el suelo o directamente en las semillas, afectando diferentes especies de insectos y vertebrados que las ingieren.

Hasta ahora solo se conocía del efecto negativo en las abejas polinizadoras, a las cueles les afecta el sistema nervioso central, pero una reciente investigación publicada por la revista The Science, asegura que el pesticida también causa efectos adversos en las poblaciones migratorias de Gorriones Corona Blanca (Zonotrichia leucophrys) que se alimentan de las semillas contaminadas que están en el suelo.

“Nuestra investigación muestra que si un pequeño pájaro cantor come solo algunas de estas semillas tratadas le causa efectos anoréxicos como la supresión de apetito y la rápida pérdida de peso”. Sinc Christy Morrissey, investigadora en el departamento de Biología de la Universidad de Saskatchewan (Canadá) y autora principal del estudio.

Semillas de cereales cubiertas de pesticida. / Margaret Eng

Evidencias de los efectos negativos

El estudio liderado por las investigadoras expuso a los gorriones a pequeñas dosis de imidacloprid durante una escala en su migración de primavera al sur de Ontario (Canadá), de esta forma lograron comprobar que al consumir este tipo de alimento contaminado se reducía su carga de grasa lo que las retrasaba en el momento de reanudar el viaje.

Luego rastrearon sus movimientos gracias a la ayuda de nuevas tecnologías de marcaje ligero a través de un sistema de Rastreo de Vida Silvestre Motus.

“Los gorriones que recibieron la dosis más alta de imidacloprid salieron en promedio 3,5 días más tarde que los pájaros de control”, revela Morrissey. Christy Morrissey

También se logró establecer que las aves perdieron el 6% de su masa corporal durante las 6 horas que fueron monitorizadas. En ambos casos el consumo del insecticida estuvo asociado.

“Las aves dosificadas comieron menos y es probable que retrasaron su vuelo porque necesitaban más tiempo para reponerse y recuperar sus reservas”. Margaret L. Eng, coautora e investigadora en el Centro de Toxicología de la universidad canadiense.

Las investigadoras afirman que estos efectos podrian perjudicar gravemente la supervivencia y reproducción de las aves, debido a que la migración es una etapa critica para estos animales.

“Cualquier demora puede dificultar su éxito en la búsqueda de pareja y en la anidación”, concluye Morrissey, para quien estas consecuencias podrían explicar, en parte, por qué las especies de aves migratorias y agrícolas están disminuyendo tan dramáticamente en todo el mundo.

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