ANIMALES

Señora le salva la vida a un mapache huérfano y este vuelve todos los días para agradecer

El mamífero nunca olvidó a la mujer que lo rescató.

Los mapaches son muy conocidos en la población norteamericana. A pesar de que su aspecto es muy tierno, son unos curiosos de oficio que se encargan de generar cierto desorden en los alrededores de los hogares en altas horas de la noche.

Dicha fama les ha conferido una reputación negativa. Aun así, existen personas que se encargan de protegerlos de las manos inescrupulosas de algunas personas que prefieren afectar la vida de estos singulares animales. Una de las que de forma activa piensa en proteger a los mapaches es: Nikki Robinson.

De una forma inesperada, en una mañana Robinson se encontró con un mapache bebé en medio de la carretera. La bondadosa mujer decidió socorrer a este pequeño mamífero. Quizás sus acciones se vieron afectadas por su instinto maternal o por el amor a los animales.

Al principio Robinson pensó en llevar al pequeño mapache a un refugio de animales, pero al parecer el centro no pudo recibirlo. Así que decidió criarlo hasta que el mamífero pudiera valerse por sí mismo. Con ayuda de un veterinario local encontraron una fórmula para alimentarlo adecuadamente.

«Cuando preguntas que debes hacer con un mapache huérfano, te dicen: «Déjalo en paz y deja que la naturaleza siga su curso» o «Puedes llevarlo al veterinario y tendrán que acabar con su vida» mencionó a un medio de comunicación local la mujer que vio que lo anterior no era una opción.

Nikki asumiendo el cuidado del pequeño mapache, decidió llamarlo LittleHands para interactuar con él. Como tenía que cumplir con obligaciones laborales, su madre de nombre Linda, lo cuidaba mientras esta no estaba. Ambas mujeres lo alimentaban con biberón y jugaban con él.

En el desarrollo de estos tres personajes, los nexos se incrementaron hasta el punto de asumir a LittleHands como un miembro de la familia. El mapache se dejaba acariciar y nunca mostró un comportamiento negativo. Cuando el mamífero creció hasta el punto que podía funcionar individualmente en la naturaleza, madre e hija decidieron dejarlo en libertad.

Aunque el momento fue sentimental, tanto Nikki como Linda estaban consientes de que esa fue la mejor decisión. Lo que no esperaban era que LittleHands iba a mostrar su agradecimiento de una forma singular. El mamífero todas las tardes se aparece en el domicilio de sus anteriores cuidadoras para recibir mimos.

Esta rutina ya lleva más de tres años donde LittleHands no ha dejado de visitar a las mujeres. En algunas ocasiones aparece con otros mapaches que también reciben atenciones por parte de Linda que se sienta en un columpio a esperar a sus visitantes.

Esta historia demuestra una vez más el grado de agradecimiento de algunas especies que supera con creces algunas características humanas. LittleHands tenía un destino lamentable, pero, en cambio, consiguió a una familia amorosa que no ha podido dejar totalmente. Nikki y Linda también crecieron como personas después de aquella mañana donde encontraron a su hijo adoptivo.

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