ANIMALES

Sienten silencio en casa, buscan a su hija y la encuentran tomando una siesta con sus perritos

La familia sorprendida no se creía lo que pasaba.

Es una niña brasileña, cuyo nombre es Annabell, junto con sus padres integra una familia de varios miembros, entre los cuales se encuentran sus tres perros Zaya, Neném y Tataia. Desde muy pequeña se ha acostumbrado a hacer vida junto con sus mascotas.

Las horas se les pasan rápido mientras comparten momentos de juego, y al resto de la familia no parece incomodarle para nada la atención que reciben estos tres pequeños. De hecho a Annabell se les considera como parte de la manada, por lo que es protegida por los caninos.

Como Annabell desde su infancia ha visto la relación de su familia con los animales, para ella resulta totalmente natural interactuar con ellos, como si de un miembro más de la familia se tratara. Su madre Lawria Melo, dice que su hija adora a sus perros.

“Siempre han sido mejores amigos. Todas las mañanas los besa a todos. ¡Los ama como si fueran sus hermanos!”, dijo la mamá de Annabell a un medio de comunicación local. Un día los padres perciben un silencio un tanto extraño, pues Annabell es muy extrovertida, y cuando después de buscarla, por fin la encontraron. Qué sorpresa se dieron cuando contemplaban a la niña teniendo una plácida siesta junto con los caninos.

Los perros y la niña habían pasado horas de diversión y estaban muy cansados. Fue muy gracioso que Annabell no se fuera a su cama, sino que eligiera quedarse con ellos en el mismo sitio donde estuvieron jugando por largo rato.
“Me reí mucho. Cuando llegué estaba cubierta de arena de la cabeza a los pies». No hay duda de que Annabell ama a sus perros, así eso signifique que después de jugar tenga que ir a la ducha en más de una ocasión.


“Aún no sabe hablar, pero creo que para ella es normal. Tratamos de explicarle que no puede hacer ciertas cosas que hacen los cachorros, Es asombroso ver el afecto y el amor que les tiene. Son parte de su vida”, afirma Lawria.
En este hogar las risas y la diversión forman parte de su día a día, cosa que los padres de Annabell no cambiarían por nada. Ya que eso implica que la niña sea alguien que tenga sensibilidad, no solo por los animales sino por las personas que estén en su entorno.

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