ANIMALES

Mujer ayuda a las crías de una madre cuervo y ella vigila a sus hijos como agradecimiento

El ave rapaz no olvida los gestos de quien le ayudó a cuidar sus crías.

Anne Edwards tuvo que salir de inmediato para atender una situación familiar. En todo el tiempo en que estuvo fuera de casa la madre cuervo vigiló el domicilio de su amiga. Qué grata sorpresa se llevó, cuando llegó a casa y se encontró al ave rapaz.

Pocos se imaginan a un ave de rapiña como un cuervo entablando amistad con las personas, de hecho, hay quienes a los que su mera presencia les causa repulsión. Sin embargo, para Anne este cuervo significó mucho más que solo un ave de mal agüero, sino, todo lo contrario. ¿Cómo inició dicha amistad?

Como es su costumbre, Anne y sus hijos juegan en el jardín, en donde pasan la mayoría de las tardes en que se encuentran en casa. Un día se asomó por la ventana y vio un cuervo en el árbol más próximo, era primera vez que lo veía y decidió acercarse para verlo mejor, y allí estaba con sus polluelos.

Lamentablemente, los polluelos no estaban en una buena situación, cosa que le preocupó en sobremanera a Anne. Así que se acercó al nido y les brindó ayuda. Una vez que se aseguró de que estuvieran a salvo, los llevó al lugar donde se encontraban originalmente.

Cuando Anne pensaba que no se toparía más con el cuervo, se llevó una agradable sorpresa al verlo entre las ramas del árbol donde lo vio por primera vez. Pero en esta ocasión, le puso nombre, a partir de ese momento se llamaría Mildred. Se encontraba allí cuidando de unos nuevos huevos, los cuales ella vigiló hasta su eclosión.

Aunque Mildred solo salía del nido hacia el jardín cuando nacían los polluelos, el día en que Anne tuvo una emergencia médica con su hijo, no pudo permanecer en el nido por mucho tiempo. Durante los días que la madre del niño se hallaba en el hospital, el cuervo no se separó de la ventana de la habitación.

Era como si Mildred quisiera retribuirle a aquella mujer su gesto de bondad, Anne dijo:«Cuando volví a casa del hospital escuché a Mildred fuera de la ventana(…) Estaba sentada en un árbol. Este fue un comportamiento muy inusual».

Sin embargo, para Anne todo estaba muy claro, la presencia de Mildred y su posterior partida una vez que el niño se hallaba en casa, le dieron un claro mensaje. La madre cuervo estuvo agradeciéndole la ayuda que le prestó meses atrás, y era evidente que no lo había olvidado durante todo ese tiempo.

Anne no hizo otra cosa sino actuar como una madre lo habría hecho, y pues Mildred, en un acto instintivo hizo lo mismo, ambas se dieron consuelo mutuo. Tal como luego contó Anne Edwards:»Las dos somos madres(…)Y justo cuando cuidé de sus polluelos, ella estaba cuidando de mi familia mientras mi hijo estaba afectado» concluyó.

¡Deja tu comentario aquí abajo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *