ANIMALES

Grupo de grullas acompañan a un caimán a cruzar la calle de manera segura

Sin la compañía de esta solidaria familia no habría podido llegar a su destino con vida.

Mallery Neptune vive en Saint Cloud, Florida (Estados Unidos), en un día como todos, cuando se dirigía a la tienda de artesanía del lugar, no pudo continuar en marcha con su vehículo. A través de la carretera cruzaba un caimán muy chico, lo curioso es que estaba en compañía de tres grullas. ¿Qué hacían juntos?

Este se encontraba entre la hierba y se disponía a atravesar la carretera, y aunque era un tanto riesgoso emprendió la marcha. Mallery se dio cuenta de que las grullas intentaban proteger su territorio, por lo que empezaron a moverse con las alas extendidas para que el caimán retomara el camino correcto.

En otras ocasiones, habían visto a la familia de grullas descansando en la hierba en el lado opuesto de la calle. Cuenta Mallery: «Por el rabillo del ojo vi algo que se movía en la hierba. Mi brazo se extendió [hacia afuera] y tocó a mi esposo y dije: ‘¡cariño! ¡Para el coche! ¡Hay un caimán cruzando la calle! Apretó los frenos y vimos cómo se desarrollaba la escena».

La familia notó de que las grullas realmente estaban protegiendo al caimán de no ser afectado por algún auto y lo guiaban para que no tomara el camino equivocado. “Fue increíble verlos usar sus alas para aumentar su tamaño y redirigir al caimán. Definitivamente, eran un equipo que trabajaba unido», relata Mallery.

El pequeño caimán entendió y redireccionó su camino de regreso al estanque, las grullas se aseguraron de que llegara sano y salvo al agua. Mallery afirma: «Hemos visto caimanes tomando el sol alrededor de los estanques, pero nunca hemos visto a uno cruzar la calle o interactuar con las grullas de esta manera. ¡Fue muy divertido presenciar estos animales!».

Como era una experiencia única la plasmaron en un video que luego se viralizó, tal como asegura Mallery: «Decidí publicarlo porque toda la interacción nos estaba haciendo reír, y pensé que algunos de mis amigos también podrían disfrutar de la risa. La risa es contagiosa y a todos nos vendría bien reírnos ahora mismo».

Mallery añadió: «Realmente esperaba que se mantuviera familiar, ya que mis pequeños estaban en el auto con los ojos fijados en el caimán. Las grullas estaban atrás. Al principio, parecía un juego de seguir al líder, pero una vez que el cocodrilo estaba en la calle, las grullas se adelantaron para guiarlo a casa«

¡Deja tu comentario aquí abajo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.