ANIMALES

Gato con el rostro especialmente hermoso vuelve a ser feliz tras encontrar un hogar

Los detalles que hacen de un individuo singular, pueden enriquecer la vida de cualquiera que interactúe con él. Y es que ser único está de moda, si alguien lo duda, que le pregunte a Maverick, el gato de la cara peculiar.

Su rara condición genética le aporta un aire de comicidad, pero al mismo tiempo de ternura. Sin olvidar mencionar que este aspecto no le resta movimientos ni altera su rutina. Para él todos los días son motivo de felicidad.

La historia de Maverick a la vista pública comienza cuando fue entregado en un hogar para animales en la ciudad de New York por sus cuidadores. Con tan solo seis meses de edad fue desechado por sus dueños quizás por su apariencia.

Maverick tiene un aspecto que lo hace diferente, tiene unos ojos saltones al extremo y una nariz plana. Con todo ha tenido una vida completamente feliz, porque cuenta con el cariño y el amor de una singular familia adoptiva.

Claro está, en un principio la adopción no fue fácil. Esto es debido a que algunas personas ligaban su condición a una pérdida inminente. Para evitar su permanencia en el hogar para animales, Tara Kay, fundadora del Odd Cat Santuary en Massachusetts puso su empeño en el caso de Maverick.

Este santuario se dedica a rescatar felinos con necesidades especiales que son considerados “inaceptables”, y les prestan la atención que necesitan, salvándolos de perder la vida por su condición.

En el santuario para animales, Maverick contaba con una cama para dormir, comida, juguetes, en fin todo para ser feliz. Los colaboradores pensaban que el reto estaría con su interacción con otros felinos.

«Puede parecer un poco diferente, pero es igual a cualquier gato normal en el interior», mencionó Tara a un medio de comunicación.

«No tiene la mejor vista, pero en realidad ve mejor de lo que parece. Respira un poco más fuerte por su cara, pero está feliz y saludable» mencionó la encargada del centro de atención de los animales.

Cuando llegó el momento en que compartiera su espacio con otros mininos, los observadores quedaron muy satisfechos. Juega, duerme y comparte su espacio con otros gatos.

«Al instante se vuelve amigo de todos. Le encanta jugar con ellos y ama a cualquier otro gato que conozca», mencionó Tara.

Maverick tuvo dejó el santuario cuando fue adoptado por una amorosa familia. En su nuevo hogar también ha sido el centro de atención y su singularidad le aporta a sus nuevos dueños ese aliciente para seguir amándolo como este minino lo merece.

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