ANIMALES

Pingüino nada más de 8,000 km todos los años para encontrarse con el hombre que le salvó la vida

La bella historia de amor y amistad entre un humano y un pingüino.

La vida unió a estos dos seres, y ni los 8.000 kilómetros de distancia que los separan son un impedimento para que este pingüino de Magallanes sudamericano visite cada año a su salvador.

El hombre de 71 años es un albañil y pescador esporádico. Joao Pereira  vive en un pueblo a las afueras de Rio de Janeiro, Brasil. Hace 9 años se encontraba en la playa cerca de su casa y notó un pequeño animal tumbado en la playa cubierto de petroleo apunto de perder la vida.

Pero Joao no tardó en limpiar el aceite de las plumas del pequeño y comenzó alimentarlo con pescado para que recuperara su fuerza de nuevo, luego de hacerse cargo de él lo bautizó como Dimdim.

Al pasar unas semanas, el pescador decidió liberar al pingüino de vuelta al mar. Pero curiosamente el animal no quería irse. ‘Se quedó conmigo durante 11 meses y luego, justo después de cambiarse de abrigo de plumas, desapareció’, recuerda Joao.

Algunos meses después el pingüino apareció, increíblemente había regresado a la misma playa y siguió a su amigo hasta la casa.

Este comportamiento ha sido recurrente desde hace 5 años, Dimdim ha visitado durante 8 meses al año a Joao, y el resto del tiempo se cree que estaría en las costas de Argentina y Chile.

Algunos expertos en animales acuáticos aseguran que el animal recorre 8.000 km solo por visitar a su amigo.

”Amo al pingüino como si fuera mi propio hijo y creo que el pingüino me ama”, le dijo Joao a Globo TV. ”Nadie más tiene permitido tocarlo. Él los picotea si lo hacen. Él yace en mi regazo, me permite ducharlo, me permite alimentarlo con sardinas y recogerlo”.

Algunos le decían que jamás volverían a ver a Dimdim, pero el regresó muy puntual todos los años. Llegaba en junio y se devolvía a casa en febrero.

El biólogo Profesor Krajewski, que entrevistó al pescador, le dijo a The Independent: ”Nunca había visto algo como esto antes. Creo que el ave cree que Joao es parte de su familia y probablemente también un pingüino”.

Amistades como esta hacen tener esperanza en la humanidad y reflexionar sobre nuestro rol en este planeta.

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