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El fotógrafo que acabó con su vida después de capturar ésta reconocida imagen

Su nombre fue, Kevir Carter. El hombre que divulgó la fotografía de la hambruna que se vivía en Sudan, poco tiempo después el mismo se quitó la vida.

Si fueras capaz de presenciar las escenas más perturbadoras, de la hambruna más horrorosa que ha vivido la humanidad, ¿Seguirías con ganas de vivir? El reconocido fotografo Kevin Carter nos presentó la crudeza del continente africano. Niños en los huesos, luchado por un bocado de comida en un pueblo donde es la violencia la que lleva el mandato. Esas escenas lo martirizaron, lo llenaron de culpas hasta que no soportó y terminó acabando con su vida.

10 años antes de que su desgracia empezara… Kevin no era fotógrafo aún. Nacido en Johannesburgo, Sudáfrica , Kevin fue presenciando la discriminación desde que era un niño. Creció en un barrio privilegiado y únicamente para «Gente blanca» con mayores ingresos que los ciudadanos de piel negra.

Kevin afrontó la discriminación y el racismo cuando se incorporó como soldado en su país. Una de sus historias cuentan que cuando estaban cenando en un restaurante con sus compañeros, algunos de ellos insultaban a un mesero de «piel negra»… Lo estaban tratando muy mal, hasta que Kevin decidió defenderlo, y seguidamente sus «compañeros» lo reventaron a golpes. En ese momento desertó del ejercito y decidió dedicarse a la música. Pero no todo quedó ahí.

Luego de fracasar en dicha profesión, Kevin viajó a la ciudad de Pretoria, cuando bombardearon Church Street, los cuales fueron decisión del gobierno como parte de una disputa política, en tal momento de su vida, Kevin decidió convertirse en fotógrafo, y pasó el resto de su vida siéndolo. Kevin se incorporó en el grupo Bang Bang Club, el cual se dedicaba a viajar dentro del continente capturando fotografías de violencia dolor que allí se vivía.

El grupo de jóvenes estuvieron en presencia de actos perturbadores. Niños en los huesos, hombres en llamas, mujeres apuñaladas, y muchos disparos. Desde el año 1983 Kevin fotografió la revolución del apartheid, donde capturó la fotografía que marcaría la historia, el cuervo que esperaba la muerte del niño para devorar su cuerpo.

La fotografía más reconocida de Kevin, retrata como un niño desnutrido, sin ropa y con su frente en el suelo (Posiblemente rezando) mientras el buitre espera su muerte y listo para devorar su cuerpo, fue capturada en el año 1993 en calles de Sudán, el país que sufría de hambruna extrema por culpa del «Gobierno local». Kevin fue invitado a capturar imágenes en el territorio para llamar la atención del mundo entero. Y sí que lo logró.

La fotografía se hizo famosa cuando el reconocido periódico The New York Times decidió publicarla, y en tiempo récord, el periódico recibiría cientos de cartas de personas preocupadas por la salud del niño. Kevin dijo que después de tomar la fotografía, ahuyentó al buitre, pero al final no supo si el niño logró llegar vivo a su destino… Su trabajo fue criticado a nivel mundial, cuestionando gravemente su «Humanidad», sin recordar que el trabajo periodístico era fotografiar la realidad sin intervenir, para que los ojos del mundo vieran tan horrible escena. Para atraer la ayuda internacional. Era imposible involucrarse.

Personas cercanas dijeron que ese fue el pensamiento que martirizo a Kevin hasta llevarlo a tal punto… Todo lo que vivió esos 10 años, la hambruna causada por la maldad humana hicieron que cambiara para siempre. Luego de hacerse publica la fotografía, kevin obtuvo el reconocido premio Pulitzer de Fotografía. Dos meses después se quitó la vida. Llevó una manguera conectada al escape de su auto y la introdujo en su habitación, asfixiándose con el monóxido de carbono. Tan solo tenía 33 años.

Su nota suicida decía:

Realmente lo siento. El dolor de la vida anula la alegría hasta el punto en que esta no existe. Deprimido, sin teléfono, dinero para la renta, para la manutención de mi hijo, para las deudas. Dinero. Estoy atormentado por los vívidos recuerdos de los asesinatos, cadáveres, enojo e ira. De los niños hambrientos o heridos. De los locos que sonríen cuando disparan, la policía, los verdugos. Me voy para reunirme con Ken si tengo suerte.

Ken, de quien habla en su nota, fue otro fotógrafo del grupo que asesinaron cruelmente en Johannesburgo y frente a Kevin. Tenía 32 años.

Kevin sentía mucha pena por obtener dinero con el sufrimiento y la hambruna ajena, pero sintió más dolor al ganar un premio internacional con una fotografía tan perturbadora. Su talento le mostró al mundo la otra cara de Africa, pero desafortunadamente su mente no resistió el peso que cargaba, y fue así que el prefirió quitarse la vida.

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